La mediocridad conservadora

Creo que...




Si tuviésemos que encontrar un rasgo distintivo de los distintos personajes que se ubican en el espacio conservador de la política nacional, no existen dudas que la cualidad más notoria, al menos en la construcción argumentativa de su discurso, es el de la mediocridad. Por cierto que, esa característica no es fruto de la espontaneidad; por el contrario, es la resultante de un proceso político-cultural que vino desarrollándose durante décadas y que alcanzo su cenit durante la afamada década de los 90.

La instauración de un discurso único, esencialmente vacío de contenido, que tenía por propósito anular la discusión y el debate de ideas, la apelación a llamativos eslóganes que propiciaban de “moldes” donde se depositaban frases inconsistentes, la recurrente farandulización de la política como herramienta “apta” para entronizar la forma en desmedro de la solidez del pensamiento, sustentada por “la descabellada hipótesis” del fin de la historia; determinó, inexorablemente, una profunda declinación intelectual por parte de quienes pasaron a representar el pensamiento conservador en la Argentina.

Por cierto, la ilusoria creencia de que el sujeto social había sido desplazado definitivamente por el “sujeto individual” inhumando, en consecuencia, los reclamos colectivos; exaltó, hasta límites inimaginables, los corazones de los exégetas del libre mercado.

Pero luego de ese intervalo de fama y de éxtasis, que muchos confundieron con la eternidad, y donde el “dogma neoliberal” se había convertido en una suerte de “best seller” bajo el auspicio de los grandes centros académicos y los Think Tanks creados al efecto; pues, sobrevino lo esperado. Concretamente, la aparición de la realidad. Fue, entonces, como ella terminó fagocitándose a la fama y demostrando, a su vez, la falacia del mentado dogma.

Sin embargo, algunos de los efectos -si bien, menguados en intensidad- del otrora ponderado “dogma”, todavía siguen diseminando sus males sobre la estructura económico-social argentina; y lo que es peor aún, también sus consecuencias perduran en las “eclipsadas y frágiles mentes” de quienes abrazaron la moda neoliberal cual si fuese “la verdad revelada”. Un claro ejemplo de ello, ha sido la promocionada marcha del 8 de noviembre.

No obstante, donde sí se produce una alarmante notoriedad del pensamiento mediocre, es en los miembros del establishment “argentino” que procuran perpetuarse como dueños del país sin reparar en los cambios que, para bien, ha sufrido nuestra sociedad.

Dejemos fuera de nuestro análisis a los amanuenses de la prensa, quienes han demostrado cierta “destreza” para ensimismarse con la mediocridad –si bien, muchos de ellos lo hacen con absoluta naturalidad- en aras de engrosar su patrimonio.

Pero los antiguos “dueños de la argentina”, se encuentran muy molestos por el despertar del sujeto colectivo; pues, añoran “la belle époque” de los 90, cuando el pueblo “anestesiado” por los medios de comunicación permanecía impávido ante la destrucción de su futuro.

La reciente entrevista realizada al director del diario La Nación, Bartolomé Mitre, por el semanario brasileño “Veja”, pone de manifiesto ese malestar al que estamos haciendo referencia. Veamos algunas de sus expresiones:

-“Cristina utiliza el argumento de la democracia en su favor, pero no es más que una farsa. El gobierno viola la libertad de expresión. En el Congreso hace lo que quiere. Ni el gobierno de Perón, ni el de la dictadura militar llegaba a tanto".


No resiste el menor análisis expresar la burda y falaz muletilla de que “en el país se viola la libertad de expresión”. En cuanto a que la Presidenta “utiliza la democracia en su favor”; debe entenderse en favor del pueblo. Hecho éste que irrita sobremanera al “culto y refinado” señor. Es significativo escuchar, entre otras cosas, que “ni la dictadura llego a tanto”, máxime atendiendo a que esa misma dictadura militar (y absteniéndonos del programado genocidio ejecutado) suprimió no solo el Congreso, sino las libertades de todo tipo. Pues, hasta los mismos dirigentes de la oposición (muchos de ellos parlamentarios) deberían salir al cruce de tamaña mendacidad. Por otra parte, es entendible, que el director de un periódico que se apropió ilegalmente – junto a su socio de Clarín- de la empresa Papel Prensa, en aquella etapa trágica de la historia argentina, reivindique (o atenúe desde su óptica) el accionar de un gobierno de facto.

- “Vivimos una dictadura de los votos”.

Semejante afirmación, pone al desnudo el pensamiento de Mitre. Asociar la dictadura con los votos, es tener una concepción “muy particular” de la democracia. Tal vez, y atendiendo a que su sector no puede apelar como en otras épocas al golpe militar, puede que opte por elogiar la democracia de principios del siglo XX. Aquella que hiciera pronunciar a Uberto Vignart en la legislatura bonaerense, la ilustrativa frase: ¡¡Bendito sea el fraude!!

-“Argentina no es más un país culto. Hay una élite que piensa de una manera y una clase baja que no se informa, no escucha, no toma conciencia y sigue a la Presidenta”.

Típica expresión de quienes tienen un concepto muy restringido de “Cultura”, a tal punto que revelan una ignorancia superlativa de la verdadera significación del término. Como si la cultura fuese la negación de lo popular. ¿Sería bueno preguntarle, a éste señor, donde ubicó a “la clase media” tan ninguneada por la oligarquía a lo largo de la historia? A pesar de que no pocos de ésta clase, bueno es reconocerlo, tratan de congraciarse con el sector al que éste individuo pertenece.

Por suerte, la clase media se ha duplicado en la Argentina (Banco Mundial, dixit), lo que nos hace suponer que una buena franja de ella, va a ponderar los meritos realizados por el gobierno.

Por lo demás, si el pueblo estuviése plenamente informado; muchos de estos señores se verían obligados a permanecer en silencio para que el pueblo no recuerde sus antecedentes históricos. Que, entre otras cosas, no han sido "muy proclives" a fomentar la grandeza de nuestro país.

En fin, debo confesar que a esta altura uno no alcanza a discernir si sus expresiones están forjadas al calor de sus intereses o en función de su ignorancia. Seguramente ambas cosas deben confluir en “el cerebro” de éste verborrágico hombre; pero de lo que sí debemos estar seguros es que, es la expresión más acabada del auténtico mediocre.


Así estan las cosas País... por ahora.

¿Qué hacer con los medios?

Creo que...

¿Que todo quede como está -y Clarín quede intacto- o que el Estado intervenga para garantizar una redistribución mediática más “equitativa”? La discusión se polariza de cara al 7D, sobre el cual hay más incertidumbres que certezas. El gobierno logró desplazar a los jueces Farrell y Kiernan, que actuaban en la Cámara Civil y Comercial Federal donde se tramita la causa de Clarín contra la Ley de Medios. Sigue el show obsceno en la Justicia, demostrando una vez más que su independencia es una falacia.

Mientras el titular de la AFSCA, Martín Sabbatella, asegura que no se va “a expropiar ni estatizar” sino que se concursarán las licencias que cada grupo tenga de más según la ley; el gerente de Comunicaciones del Grupo Clarín, Martín Etchevers, adelantó que ellos no presentarán ningún “plan de adecuación” (Reuters 30/10/12).

Los contendientes hacen su juego en nombre de la “democratización”, la “libertad de expresión” y la “pluralidad de voces”. Pero como se sabe desde el principio mismo de la discusión del proyecto de Ley de Medios, la disputa entre el gobierno y Clarín es una pelea entre capitalistas, ajena a los intereses del pueblo trabajador. Para comprobarlo, qué mejor que echar una (nueva) mirada sobre la realidad de ambos “bandos”.

La Corpo

Nunca está demás recordar que Clarín es uno de los grupos económicos más importantes del país y de Latinoamérica. No sólo en materia de medios (distribución de cable, canales de TV, radios, diarios, portales web, imprentas, editoriales, distribución de libros, etc.) sino que participa comercial y financieramente en otros rubros. Un verdadero exponente de la “burguesía nacional” con la que alguna vez se entusiasmó Néstor Kirchner.

Algunas veces mediante pactos y otras con extorsiones, ya conocemos que La Corpo logró incalculables concesiones del Estado: desde los clasificados que Perón en los ’40 le transfirió desde La Prensa, hasta la fusión de Cablevisión-Multicanal firmada por Kirchner en 2007, pasando por el “regalo” de Papel Prensa de Videla, la entrega de Radio Mitre por Alfonsín, de Canal 13 por Menem y la pesificación de deudas y la “Ley Clarín” de Duhalde (redactada por el hoy senador k Pichetto).

El cinismo y la hipocresía parecen no tener límites en el siniestro Grupo de Noble-Magnetto que defiende su poder en nombre del “periodismo independiente” y “todas las voces”. Pero no es menos cínico e hipócrita decir que Clarín hoy es la mayor “amenaza a la democracia” ocultando que fue esta misma democracia para ricos la que le dio su poder a estos magnates derechistas de la censura y la desinformación.

La Korpo

Por su parte, el gobierno nacional disfraza su “cruzada” contra Clarín con ropajes de épica democrática. Sin embargo, el kirchnerismo no puede presentar un solo ejemplo, a lo largo de esta década de gobierno, que muestre su “voluntad democrática” en términos comunicacionales. Ni hablar si recordamos su noviazgo con Clarín entre 2003 y 2008. Pero tampoco en los últimos cuatro años, en los que impulsó la formación de un conglomerado mediático con empresarios amigos (ver mapa de medios K). La ausencia de una real libertad de expresión en los medios sobre los que influye directa o indirectamente el gobierno es una característica del “modelo”. Buscando construir un relato alternativo a Clarín, los medios estatales y los privados sostenidos con grandes porciones de la pauta oficial, montan una maquinaria de propaganda en la que no hay lugar para la crítica, el debate y mucho menos el cuestionamiento a las políticas oficiales. El mayor ejemplo es Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado (RTA). Canal 7, Radio Nacional y Télam carecen de todo espacio dedicado a la “multiplicidad de voces” y al debate político e ideológico. No hay un solo programa ni espacio otorgado a alguna organización política, gremial o cultural que no esté alineada incondicionalmente con la Casa Rosada. El kirchnerismo, al cuidar los intereses del conjunto de su clase social, no cambió la lógica histórica y respetó siempre esa "ley" por la cual los medios estatales son propiedad del “ganador” y cumplen el papel de voceros oficiales.

Sólo reconociendo esta marca a fuego del “proyecto nacional y popular” se puede entender la paradoja de que muchas veces se escuchen “otras voces” (por ejemplo de la izquierda y el sindicalismo combativo) a través de los medios opositores. Esos medios claramente aceptan difundir a sectores críticos (¡y hasta anticapitalistas!) por su interés oportunista de pegarle al gobierno como sea o porque se lo impone la lucha de clases. Pero es inocultable el interés mayor del propio gobierno de que esas voces ni siquiera asomen por las pantallas y micrófonos dirigidos desde los despachos oficiales.

¿Por qué creer, entonces, que todo sería distinto si el gobierno avanzara sobre algunos multimedios con cierto intervencionismo estatal o repartiendo más frecuencias entre empresarios y organizaciones afines?

Todos patrones

¿Clarín o el Gobierno? Esa es la cuestión, creen muchos intelectuales, periodistas, gente de medios comunitarios y alternativos y hasta cierta izquierda. Sin embargo esa falsa disyuntiva queda en evidencia, todos los días, al interior de los propios medios. Y quienes la comprueban son sus propios trabajadores.

En este punto hay que aclarar que no incluimos en la categoría “trabajadores” a las grandes figuras periodísticas que actúan de voceros de cada bando. Ellos no son proletarios de la comunicación sino verdaderos gerentes (o directamente socios) con abultados contratos que nada tienen que ver con los devaluados salarios que perciben por convenio miles de trabajadores de prensa, fotógrafos, gráficos, técnicos, operadores, camarógrafos, locutores, etc.

Los altos niveles de flexibilización laboral, prepotencia patronal y pérdida de conquistas históricas de los últimos años convirtieron al sector de los medios (compuesto por varios sindicatos) en uno de los más precarizados y atomizados. Miles de trabajadores en todo el país (muchos egresados de facultades y escuelas de periodismo) llevan años de inestabilidad laboral.

En el diario Clarín hace más de diez años que no hay Comisión Interna. Diez años de atropellos constantes, estableciéndose una verdadera dictadura patronal. El gobierno desde 2008 denuncia la situación, pero no tomó una sola medida seria para obligar a Magnetto a respetar los derechos de los trabajadores. Y la conducción de la UTPBA, el gremio de prensa de Buenos Aires, se borró olímpicamente dejando a cientos de laburantes a la deriva soportando en soledad la saña de la Corpo.

Otro ejemplo: en Radio Nacional hace tiempo se repiten conflictos donde la patronal, o sea el Estado, persigue a los trabajadores que pelean por sus reivindicaciones. Cuando los empleados de la emisora decidieron formar un sindicato propio, ATRANA (que acaba de lograr con su lucha un fallo favorable para obtener su personería), la respuesta de los funcionarios fue más persecución y hasta el intento de despido de quienes encabezaban la nueva organización.

Estos ejemplos se repiten en infinidad de empresas (privadas y estatales), desde los grandes multimedios a las “pymes” regionales que tienen decenas de empleados contratados, con sueldos por debajo del convenio y sin cobertura social.

Las excepcionales conquistas de los últimos años (como la reincorporación de delegados despedidos en Canal 13/TN, las mejoras del régimen de pasantías en Página/12, etc.) les fueron arrancadas a las patronales, sorteando también múltiples trabas impuestas por el Estado. Las muchas derrotas (despidos masivos en Crónica y AGR, cierre de Crítica, censura en medios k como a Tomás Eliaschev en Veintitrés y a Darío Aranda en Página/12, etc.) contaron con el aval oficial y con la garantía de “no luchar” por parte de las direcciones gremiales. Otros ataques patronales fueron respondidos con una amplia solidaridad por parte de muchos compañeros y delegados de base. Así se frenó hace pocos días el despido de 21 trabajadores de Perfil con un contundente paro y la solidaridad extendida que obligó al Ministerio de Trabajo a dictar la conciliación obligatoria. Sin embargo, la norma de todos estos años fue la derrota y pérdida de conquistas con el rol nefasto de las conducciones sindicales.

Democratizar los medios de verdad

Plantear hoy la cuestión en términos de “o se está con Clarín o se está con el Gobierno” es caer en una trampa. Si colocarse del lado de Clarín es defender un esquema mediático monopólico y reaccionario, entusiasmarse con una hipotética intervención estatal o con una redistribución k sobre los medios es depositar expectativas en el garante último de la más absoluta falta de libertad de expresión: el Estado capitalista.

Los medios de difusión e información no son análogos a cualquier sector de “servicios públicos”. Dentro de todas las actividades sociales, la difusión de ideas, el debate e intercambio de opiniones y la puesta en común de la producción artística y cultural son las que deben tener garantizada la mayor libertad de acción por parte de los individuos y sus organizaciones. Los medios de comunicación masiva son instrumentos centrales para la producción ideológica. De allí que cualquier intervención dirigida desde las oficinas gubernamentales sobre lo que se difunde y expresa no es otra cosa que una amenaza directa a la más elemental libertad de expresión. Cualquier ataque a la libertad de prensa y expresión, así sea hoy contra medios u organizaciones de la derecha, sienta un peligroso precedente que seguramente será usado mañana por la burguesía para avanzar contra los trabajadores y la izquierda en momentos de radicalización de la lucha de clases. Como afirmaba León Trotsky en su trabajo La libertad de prensa y la clase obrera,

“tanto la experiencia histórica como teórica prueban que cualquier restricción de la democracia en la sociedad burguesa, es, en último análisis, invariablemente dirigida contra el proletariado (…) En último análisis, la agudización de la lucha de clases obligará a las burguesías de cualquier tipo a llegar a un arreglo entre ellas mismas; aprobarán entonces leyes especiales, toda clase de medidas restrictivas, y toda clase de censuras ‘democráticas’ contra la clase obrera”.

Frente a la discusión del 7D, no podemos intervenir optando por el supuesto “mal menor”. Lejos de cualquier expectativa en que este Estado pueda devolver una supuesta democracia arrebatada por las corporaciones, hay que denunciar sin ambigüedades que entre Clarín y el Gobierno la disputa no tiene nada que ver con una ampliación de las libertades democráticas.

Ni oligopolios mediáticos, ni medios regulados por el Estado

Nuestra lucha es porque todos los medios de comunicación masiva sean gestionados directamente por sus propios trabajadores, con la participación de amplios comités de lectores, audiencias y públicos. Sin injerencia del Estado ni de las empresas, es decir sin funcionarios ni gerentes en sus oficinas pero también sin condicionamientos por medio de la pauta publicitaria, estatal o privada.

El Estado sí debe garantizar las condiciones materiales y técnicas para que todos los medios funcionen en igualdad de condiciones. Gestionados por quienes los hacen funcionar, los medios deben abrirse a absolutamente todas las expresiones políticas, culturales y artísticas, incluyendo por supuesto a aquellas que no coincidan con la orientación mayoritaria, entregando espacios gratuitos a las organizaciones de la sociedad para que difundan sus ideas sin restricciones.

La comunicación y la información serán “servicios públicos” cuando, despojadas de la reglamentación capitalista, toda la población acceda a ellas mediante un sistema público nacional de distribución de televisión, radio e Internet, con acceso libre y gratuito para los trabajadores y el pueblo pobre y con tarifas progresivas para empresas y sectores ricos. En estos tres años el gobierno permitió a muchas corporaciones actuar “fuera de la ley”, mientras se negó sistemáticamente a entregar el 33% del espectro radioeléctrico que supuestamente se reservaba a organizaciones “sin fines de lucro”. Por un lado reparte jugosos recursos a “ONG’s” amigas; por otro, cientos de organizaciones populares y “alternativas” quedan atrapadas en una maraña de trámites sin más resultado que la comprobación de la negativa oficial a entregar nada. Hay que dar un paso adelante y exigir la inmediata entrega de licencias y financiamiento (en base a impuestos específicos a los grandes grupos) a las organizaciones obreras y populares para que desarrollen sus propios medios, en igualdad de condiciones técnicas, operativas y de alcance de los grandes medios privados.

Para luchar por esta perspectiva es necesaria la más amplia movilización y autoorganización de los propios trabajadores de los medios, asociados al resto de la clase trabajadora, junto a los públicos y las audiencias. Es indispensable la plena libertad de organización y elección de delegados al interior de las empresas de comunicación, imponiéndole a las direcciones de los sindicatos que se pongan a la cabeza de esa pelea o barriendo con ellas y eligiendo a nuevas conducciones que representen y defiendan los verdaderos intereses de los trabajadores de los medios. Esas organizaciones democráticas, uniendo lo que las conducciones dividieron durante años, debe contar con espacios gratuitos en los propios medios donde trabajan, para expresar sus posiciones, sobre todo si éstas son contrarias a las líneas editoriales de las patronales, sin censura ni restricciones. Hay que defender el Estatuto del Periodista, esa conquista histórica del gremio de prensa que, irónicamente, ni siquiera es mencionada en la Ley de Medios.

Queda demostrado que una pelea por la verdadera libertad de expresión para las mayorías populares, tanto en Argentina como en el mundo, excede ampliamente a una disputa por intereses mezquinos entre bandos capitalistas como la expresada hoy entre el Grupo Clarín y el gobierno de Cristina Fernández asociado a un puñado de “corporaciones” amigas.


Así estan las cosas País... por ahora.

Apocalipsis, miedos y medios

Creo que...



Hace unos días he visto, en horario de máxima audiencia, parte de un excelente documental francés dedicado a la segunda guerra mundial denominado “Apocalipsis: la segunda guerra mundial”. Digo parte porque consta de seis episodios y sólo he alcanzado a ver, ya empezados, los dos últimos.
Dada la crudeza de muchas de sus imágenes pensé que quizás, al inicio de cada parte, habrían advertido con la cursilería de rigor que “la visión de aquellas imágenes podría herir la sensibilidad del espectador”; como si el espectador, miembro de la especie, no fuese también parte en esa carnicería, como si no estuviese obligado a reflexionar sobre la urdimbre de tanta crueldad. Llevo mal esa permanencia en la infancia que es estrategia de todo poder en sus relaciones con la sociedad, ese paternalismo de amos que siempre nos considerarán idiotas. Como si la voluptuosidad en el mal, esa inmadurez en el disfrute del daño, ese goce infantil, no fuese patrimonio de los poderosos, ¿acaso no es de ellos el monopolio legítimo de la violencia?.

La defensa despiadada de los intereses del capital y de la casta , unida a una megalomanía exacerbada, una ambición expansionista, imperialista, un racismo igualmente desbordado así como a una estupidez supina, componen una carnicería repugnante. Las imágenes tomadas por valientes reporteros de guerra, soldados o simples aficionados, se sucedían sin tregua. A veces daban la impresión de querer mostrarnos a todos y cada uno de los cincuenta millones de cadáveres que ensuciaron la tierra en aquella década ignominiosa.

La tentación de pensar que el mundo enloqueció, que el ser humano es un animal incorregiblemente cruel, es elevada. Sin embargo, a poco que intentamos tomar distancia, comprendemos que la inmensa mayoría de los seres humanos, y no sólo humanos, de aquellos años, fueron víctimas sin más. El odio, sin duda, se propagó entre todos, el daño, el dolor, eran intolerables, pero la fábrica estaba en otra parte, había como siempre un lugar desde donde el viejo mundo se negaba a claudicar, el mismo lugar desde el que, desgraciadamente, todavía hoy se nos sigue trabajando.

El biólogo francés Jacques Monod, nobel de biología y medicina en 1965, en su libro titulado “El Azar y la Necesidad”, publicado en 1970, nos dice:

“... Las sociedades modernas han aceptado las riquezas y los poderes que la ciencia les descubría. Pero no han aceptado, apenas han escuchado, el más profundo mensaje de la ciencia: la definición de una nueva y única fuente de verdad, la exigencia de una revisión total de los fundamentos de la ética, de una ruptura radical con la tradición animista, el abandono definitivo de la «antigua alianza», la necesidad de forjar una nueva ...

Por antigua alianza y por tradición animista Monod entiende la necesidad de fomentar y creer en  una historia total que revele la significación del hombre asignándole un lugar necesario en los planes de la naturaleza; animistas son pues todas las religiones, filosofías e ideologías de la tribu que nos acostumbraron a creer que el ser humano formaba parte de un destino que además le otorgaba en el cuento el papel protagonista. De esta forma, Monod continúa:

... Armadas con todos los poderes, disfrutando de todas las riquezas que deben a la ciencia, nuestras sociedades intentan aún vivir y enseñar sistemas de valores arruinados ya, en su raíz, por esta misma ciencia.

Ninguna sociedad antes de la nuestra ha conocido un desgarramiento parecido. Por primera vez en la historia, una civilización intenta edificarse siguiendo desesperadamente vinculada, para justificar sus valores, a la tradición animista, al tiempo que la abandona como fuente de conocimiento, de verdad. Las sociedades «liberales» de Occidente enseñan aún, de labios afuera, como base de su moral, una repugnante mezcla de religiosidad judeocristiana, de progresismo cientificista, de creencia en los derechos «naturales» del hombre y de pragmatismo utilitarista. [...] Todos estos sistemas enraizados en el animismo están fuera del conocimiento objetivo, fuera de la verdad, extraños y en definitiva hostiles a la ciencia, que quieren utilizar, mas no respetar y servir. El divorcio es tan grande, la mentira es tan flagrante, que obsesiona y desgarra la conciencia de todo hombre provisto de alguna cultura, dotado de alguna inteligencia y habitado por esa ansiedad moral que es la fuente de toda creación. Es decir, de todos aquellos, entre los hombres, que tienen o tendrán las responsabilidades en la evolución de la sociedad y de la cultura.  El mal del alma moderna es esta mentira en la raíz del ser moral y social ...” (1).

Este mal del alma moderna, territorio en el que se cultivan y se abonan todos los crímenes e injusticias de y para con nuestra especie, no es como hemos podido ver consustancial y por lo mismo inextricable del ser humano. Es, pura y simplemente, la mentira desde la que se nos sigue educando aun cuando ya casi nadie, debido precisamente a lo penetrado que estamos por el pensamiento y el conocimiento científico, se sienta capaz de creer en ella.

Todos los totalitarismos promueven el ser humano como proyecto, como promesa, como destino. De hecho, tan sólo pensar en el ser humano como un ser dotado de un destino, de una misión, es en sí mismo una actitud totalitaria, pues todo ser humano tiene, por esa misma razón, que servir a ese destino: una o varias generaciones habrán de ser sacrificadas en la consecución de esa meta insoslayable que, por otra parte, nunca será alcanzada.

En efecto, nos enriquecemos por la ciencia, nuestro poder aumenta gracias a la ciencia, nos reconstruimos en búsqueda de la salud, de la eterna juventud, a través de la ciencia, nuestra vida, en definitiva, lleva ya mucho tiempo condicionada y entregada a la ciencia pero, como nos dice Monod, no aceptamos el mensaje profundo que nos llega desde ella, el mensaje del desconsuelo, el saber que, productos del azar, de, como afirma el propio Monod, un número salido en la lotería de La Provincia, estamos solos y desconectados de un universo perfectamente indiferente y ajeno a nuestras veleidades.

No educamos en esa verdad, en eso que me gusta llamar desconsuelo no por minimizarlo sino, todo lo contrario, por mostrar su tremenda lucidez a la hora de no permitirnos vivir agarrados a la miseria de cualquier cuento, como niños temerosos a los que hay que consolar a cualquier precio; al elevado precio de matar y morir, de torturar y excluir, de despreciar, por no formar parte de nuestra historia o por ocupar en ella el papel equivocado. O, lo que es aún peor, por ocupar el lugar equivocado, la posición del débil, el lugar desde el que prescindimos de nuestro poder para otorgárselo dócilmente al cuentista de turno, ya sea éste el filósofo, el sacerdote, el político o incluso el científico.

Nunca hemos sido capaces de educar en lo que ya sabemos que somos, incapaces de reconciliarnos con el animal creador de ideas y valores que somos, incondicionados por ningún destino y por lo tanto plenamente capaces de crearnos, de construirnos, sin exclusiones, sabiendo que habitamos, temporal y únicamente , un magnífico pedazo de tierra en medio de un universo ilimitado y ajeno.

Horas después de terminado el documental me desperté en mitad de la madrugada y entendí lo oportuno de su emisión, lo situé en su contexto y comprendí la conveniencia para algunos de su programación. En medio del pánico que han de producirnos los griegos y su derrumbe, en medio del pánico ante nuestro propio derrumbe, en medio de la zozobra de «su» proyecto europeo, en medio, en definitiva, de «su» crisis, quieren contarnos el cuento que llevan contándonos desde Adenauer y compañía: que la Europa del Carbón y del Acero hoy Unión Europea nació con el noble propósito de preservar la paz entre los pueblos de Europa y que cualquier proyecto fuera de ella, o en ella pero de forma radicalmente distinta a la que nos proponen los ricos de la tribu, está condenado al fracaso, la violencia generalizada y la guerra de todos contra todos. Está visto que siguen sin confiar en nuestra capacidad de organizarnos, por supuesto, sin ellos.




Así estan las cosas País... por ahora.




Notas:

(1) Monod, Jacques: “El azar y la necesidad ”, Biblioteca Universal (Ensayo Contemporáneo) Círculo de Lectores, Barcelona 1999.

VACUNAS, SALUD Y VIDA

Creo que...

.
.

Existe un debate sobre las vacunas. Hay acuerdo sobre las ventajas de algunas para el individuo y para la población, como la vacuna contra la poliomielitis, y hay enorme desacuerdo sobre otras, como la vacuna contra el virus del papiloma humano o contra la gripe. El debate provoca situaciones conflictivas, especialmente cuando, frente a la libertad de elegir, se tratan de imponer todas las vacunas. La imposición comporta problemas éticos y, en buena lógica, debería llevar también a que fueran obligatorias otras actuaciones “saludables”.  Pero estas imposiciones tienen mucho que ver con la EUGENESIA.

.
.

Estar enfermo es perder parte de la normal integridad física y/o mental. Morir es perder por completo la integridad física y mental. Ser un enfermo es aceptar dicha pérdida parcial, aceptar la carencia y el nuevo papel social que eso conlleva. Podemos, pues, estar enfermos (perder parcialmente la normal integridad) y no ser un enfermo (no aceptar, rechazar o ignorar el nuevo papel social a que nos confina la enfermedad).

En español se distingue bien el enfermar de la enfermedad. Los malos traductores de inglés dicen que es difícil encontrar la correspondencia a los términos sickness e illness. Pero no es cierto, el enfermar es la vivencia de la enfermedad (ese nuevo papel social) y la enfermedad es la pérdida de la normal integridad. Los pacientes lo expresan muy bien. Por ejemplo, ante una cifra alta de triglicéridos en sangre: “¿Eso es malo, doctor?”. Si hay confianza, ante la respuesta negativa, queda la pérdida de la normal integridad, pero no hay papel social alguno que adoptar. Si la respuesta es positiva, la pérdida parcial de la normal integridad se convierte en enfermar. Es decir, repercute en la vida del paciente, que pasa a ser un enfermo, a admitir cambios en su vida, en su relación con el sistema sanitario, en su alimentación, e incluso a medicarse.

.
.

Lo que sea normal integridad es parte de la cultura. Por ejemplo, en Alemania la hipotensión es enfermedad con enfermar, hasta el punto de ser causa de baja laboral, minusvalía social y justificación de incapacidad laboral permanente. En España la hipotensión puede ser enfermar en raros casos, pero no suele ser enfermedad, sino una variación de la normalidad.

La normalidad también tiene una interpretación personal, y son muchos los que teniendo minusvalías evidentes e importantes las superan hasta el punto de poder considerar, incluso, “anormales a los normales” (por no haber demostrado si serían capaces de afrontar tales pruebas).

.
.

Hay quien desea que todos seamos normales, hay quien desea la mejora de la raza. La teoría de la eugenesia llevó la normalidad a un imposible en que se justificó la barbarie de matar a los minusválidos físicos y psíquicos (incluyendo entre estos, además, a los judíos, homosexuales, republicanos españoles, gitanos y otros). Los sueños de la razón producen monstruos, como bien enunció Goya.

.
.
.

EUGENESIA

.

Francis Galton se dió cuenta de que la sociedad eliminaba en gran parte la presión evolutiva. Es decir, percibió que la protección de los débiles disminuía las mejoras que conlleva la evolución natural. Tal idea es antigua, y en cierta manera las distintas civilizaciones han promovido de formas variadas la mejora de la especie humana.

.

.

Pero Francis Galton aprovechó las ideas de su primo, Charles Darwin, para proponer una filosofía y política social de mejora de la raza humana. Primero en un artículo de 1865 sobre “Talento y personalidad hereditarios”, y luego en un libro, en 1869, “El genio hereditario”.

.
.
.

En síntesis, si son hereditarias las mejores virtudes físicas e intelectuales, ¿por qué no introducir cambios que lleven a la selección artificial de dichas virtudes? Se trataba de promover la existencia de personas más sanas y de disminuir el sufrimiento y el coste de las enfermedades. Todo ello bien fundamentado en la estadística y en la biometría, para seleccionar lo mejor de lo normal.

.
.
.

Dicha selección artificial se logra en la actualidad con el consejo genético prenatal, el diagnóstico prenatal (y el aborto de los productos “anormales”), la selección in vitro de embriones y demás. Por ejemplo, en su extremo, en la India, permite eliminar los embriones femeninos, y en los países occidentales los síndromes de Down.

.
.

A lo largo del siglo XIX y XX la eugenesia ganó adeptos y llevó, por ejemplo, a la esterilización forzosa y la eliminación de las personas “anormales”. Por supuesto, promovió conductas “sanas” hasta lograr, por ejemplo, que Hitler fuera el patrocinador del primer estudio del mundo en que se demostró que el fumar tabaco se asociaba a cáncer de pulmón (y ni Hitler, ni Franco, ni Mussolini fumaron).

.
.

El nazismo se fundó en la eugenesia, pero conviene recordar que las esterilizaciones forzosas también se utilizaron en, por ejemplo, los EEUU y Suecia.

.
.

Entre las conductas “sanas” a promover e imponer, las vacunas.

.
.
.

AUSTRALIA

.

La Ministra de Sanidad australiana ha sacado adelante una norma para intentar que se vacunen el 11% de los niños de 5 años mal vacunados en ese país. Los padres que no tengan completamente vacunados a sus hijos no tendrán derecho a un beneficio fiscal que se aplica a las familias con hijos y que puede alcanzar los 2.100 dólares australianos (1.500 euros) por niño. Esta medida entrará en vigor en julio de 2012.

.
.

Lo asombroso es que esto parezca muy bien a muchos médicos pro-vacunas, con el argumento de que los anti-vacunas deben ser forzados para vacunarse, tanto para que no tengan enfermedades infecciosas vacunables como para que no las transmitan.

.
.

En el mundo entero se está intentando cambiar el imponer por el convencer, por ejemplo en los cribados de cáncer.

Los pro-vacunas tendremos que tratar de convencer, y en último término ser solidarios con los anti-vacunas. Si pretendemos imponer las vacunas terminaremos rompiendo la tolerancia social que permite la convivencia.

La intolerancia es cara, como la eugenesia.

En los EEUU hay mucho de ese exigir responsabilidad personal individual, y en sanidad se pretende que el que la haga la pague. Así se consigue el único país desarrollado que carece de sistema sanitario público de cobertura universal, el de mayor gasto en salud, y el de peores resultados en salud. Ser solidarios es más barato, y conveniente.

.
.

Las vacunas plantean problemas éticos que requieren respuesta prudente y pausada.

http://www.equipocesca.org/uso-apropiado-de-recursos/etica-y-vacunas-mas-alla-del-acto-clinico/

.

Si somos intolerantes con las “variaciones” frente a las vacunas, habría también que exigir responsabilidades individuales personales cuando surjan complicaciones, enfermedades y/o lesiones a:

.
  1. los fumadores de tabaco

  2. los bebedores de alcohol

  3. los consumidores de drogas ilegales

  4. los consumidores en exceso de drogas legales (antidepresivos, somníferos, tranquilizantes y demás) y los médicos que las prescriben

  5. los obesos

  6. los consumidores de montelukast en indicaciones no aprobadas, y los médicos que lo prescriben

  7. los que emplean inadecuadamente los antibióticos y los implicados, pacientes, médicos, farmacéuticos, veterinarios, odontólogos y demás (mueren al año 30.000 personas en Europa por las resistencias bacterianas)

  8. los que llevan vida sedentaria (por ejemplo, más de 3 horas diarias frente a la televisión y/o el ordenador)

  9. los que no se relajan y viven a tensión y con angustia

  10. los desempleados y los que los desemplean, políticos y empresarios (no hay nada peor para la salud)

  11. los analfabetos funcionales y los otros, y sus familiares y maestros (el analfabetismo aumenta las muertes y el sufrimiento por enfermedad)

  12. los que cumplen en exceso con las vacunas (por ejemplo, revacunan contra el tétanos cada 10 años)

  13. los adictos al trabajo

  14. los que abusan de las bajas (absentismo injustificado, asociado a drogadicción y suicidios, entre otros) y los que van a trabajar enfermos (presentismo), y los médicos cooperadores necesarios

  15. los que intentan suicidarse y fracasan

  16. los que se someten a intervenciones de cirugía estética (nariz, orejas, cuello, mamas, culos, vaginas, vulvas, penes y demás)

  17. los que se someten y cometen cesáreas innecesarias (incrementa la morbilidad y mortalidad materno-infantil)

  18. los que abusan de la radiología, en prevención, diagnóstico y terapéutica

  19. las que abortan voluntariamente

  20. las que no se someten a pruebas pre-natales, o no abortan consecuentemente, y dan a luz a niños con síndrome de Down y similares

  21. los que dejan de cumplir las indicaciones correctas para tratar sus enfermedades

  22. los que toman y recomiendan tomar omeprazol en exceso, por sus efectos adversos

  23. los que toman y recomiendan tomar anti-inflamatorios en exceso (50.000 muertos en los EEUU por el uso del Viox, por ejemplo)

  24. los que no se lavan las manos cuando es necesario, especialmente los profesionales sanitarios, y sobre todo los médicos (no se lavan las manos hasta en el 70% de las ocasiones en que deberían hacerlo)

  25. los pesimistas y amargados

  26. los que utilizan medicinas alternativas (en torno al 30% de la población, con independencia de su nivel educativo)

  27. las que toman suplementos de iodo en los embarazos, y quienes los prescriben (aumentan la morbilidad tiroidea materna y disminuyen la capacidad intelectual infantil) y

  28. los que tienen relaciones sexuales completas esporádicas sin protección (con sus consecuencias de sífilis, gonococia, SIDA, micosis, clamidias, herpes, “ladillas”-pthirus pubis, y otras).

.
.

No se trata, pues, ni de imponer ni de obligar. Más vale convencer, ya digo.

Es tarea de los que somos pro-vacunas, convencer a los anti-vacunas. No son irracionales, ni anti-vacunas sensu stricto, sino “pro-libertad de vacunación” y piden cosas sensatas, como vacunas de una en una (y no en inyecciones agrupadas en quintetos e indivisibles) y un seguro para daños que evite el oprobio de las niñas de Valencia, Murcia y Sevilla (con la vacuna contra el virus del papiloma humano) cuyos padres fueron pro-vacunas..






.
.
.
.




Una sociedad solidaria y tolerante es más sana. Aunque haya que convivir con quien sea imprudente, pues todos lo somos en algún grado.

No a la eugenesia, no a las vacunas obligatorias. Nos conviene a todos.

.



 Así estan las cosas País... por ahora.

Porque yo no y vos tampoco. Pero él sí.

Creo que...




Golpe

El 24 de marzo de 1976, un grupo de presos políticos escucha que se abren las puertas del pabellón que los aloja. Hace un año y tres meses que están encerrados allí, desde diciembre de 1974.

Antes de llegar al penal fueron torturados durante semanas.

No tienen baño en sus celdas y deben cagar en una lata y mear en un frasco. No tienen recreos ni pueden hacer gimnasia. No pueden leer ni escribir. No pueden hablar con nadie. Son requisados y golpeados casi todos los días desde que llegaron al penal.

Comen sentados en el suelo, con las manos, la escasa y horrible comida que de vez en cuando les dan. Hace un año y tres meses que sólo pueden caminar tres pasos: uno, dos y tres, hasta que chocan contra la pared blanca del calabozo.

No reciben cartas, ni tampoco envían.

Son casi las once de la mañana del 24 de marzo de 1976 cuando escuchan que se abren las puertas del pabellón que los aloja. Desde el pasillo, la voz del joven oficial suena victoriosa.

"Las Fuerzas Armadas tomaron el poder, ahora sí que a ustedes se les acabó la joda."

Injusticia

Es mayo del '76 y en el chupadero de Rosario ya casi no hay lugar para ningún secuestrado más. Pero a la una de la mañana la patota entra con una mujer que no supera los quince años. La chica grita aterrorizada que no sabe nada y que no entiende nada de lo que está pasando.

La golpean, la desnudan y comienzan a torturarla. La picana recorre su cuerpo delgado que se arquea hasta quebrarse. No hay nombre que les pueda dar ni dirección que conozca. Por mucho que le pregunten, ella no puede responder.

Entonces empiezan a violarla, la colocan boca abajo en la cama elástica y la violan una y otra vez, entre nuevas preguntas y carcajadas.

Son las tres de la mañana y otra patrulla, con otra mujer, entra en el chupadero.

"Nos equivocamos," – dice un oficial – "la montonera que buscábamos es ésta, a la chica hay que llevarla de nuevo a su casa", ordena.

Pero los guardias se resisten, es de madrugada, están cansados y además la prisionera está destrozada por las torturas. Mañana, dicen, mañana la llevamos.

Pero el jefe no quiere esperar: "Dije ahora, carajo, la llevan a su casa ahora mismo. Por que si hay algo que yo no soporto, son las injusticias".

Moneda

El 12 de agosto de 1976, cuatro presos políticos son retirados de la cárcel de Córdoba por una patrulla militar al mando del teniente coronel Osvaldo César Quiroga.

Hugo Vaca Narvaja, Higinio Toranzo y los hermanos Gustavo y Eduardo De Breuil son sacados de sus celdas, esposados, vendados y tirados en el piso de un camión militar que emprende la marcha en mitad de la noche.

Son cuarenta minutos por caminos de tierra hasta que llegan al lugar elegido para fusilarlos.

Los bajan y disparan. Matan a Toranzo y a Vaca Narvaja. "Ahora hay que elegir uno de estos dos: tiremos la moneda", propone el oficial. Y la tiran.

Al único sobreviviente, Eduardo De Breuil, le quitan la venda para que vea el cadáver de su hermano Gustavo y el de los otros dos compañeros fusilados.

"Te dejamos vivo para que vuelvas a la cárcel y cuentes lo que vamos a hacer con todos ustedes", le dicen.

Homilía

El padre Roselló es el capellán del penal de Rawson en agosto de 1978. Va y viene por los pabellones interrogando a los presos políticos como un guardiacárcel más.

Los presos, aun los creyentes, tratan de esquivarlo. Pero el cura es insistidor y decide celebrar misa para todos. Hay obligación de asistir. Judíos, cristianos, ateos, todos los presos tienen que escuchar su mensaje ecuménico.

"Queridos hermanos subversivos," – empieza su homilía el sacerdote – "algunos de ustedes se quejan por el trato que reciben en esta cárcel, pero tienen que entender que están recibiendo el castigo que se merecen. Y esto es sólo el castigo impuesto por los hombres, aún les falta lo peor, amigos asesinos, aún les falta el que vendrá después, el terrible y justísimo castigo divino", remata, esperanzador, el padre Roselló.

Menú

Termina el año '81 y Jorge Toledo se suicida en la cárcel de Caseros. Homicidio, dicen sus compañeros, que durante meses vieron cómo Jorge se iba apagando de a poco.

Los médicos y psiquiatras que debían atenderlo fueron los verdugos que indujeron su suicidio. Le daban los medicamentos y de golpe se los cortaban, los guardias se ensañaron con él, los jefes del penal jamás atendieron los reclamos y los avisos que sus compañeros hacían a diario.

Hasta que Toledo dijo basta y se ahorcó en su celda. Con una sábana se ahorcó.

Esa noche, el Servicio Penitenciario decidió que la cena debía ser especial y sirvieron carne al horno con papas, un manjar al que los presos no estaban acostumbrados pero que ninguno pudo comer.

Tampoco pudieron dormir, por los parlantes del pabellón pasaron, a todo volumen, la marcha fúnebre hasta la mañana siguiente.

Gorra

Es enero de 1980, y luego de la visita de la CIDH se aflojan las condiciones de detención en la cárcel de Rawson. Los presos políticos juegan su primer partido de fútbol en años.

El viejo Cambiasso, que ya no está para esos trotes, es el cronómetro que marcará los tiempos del partido. Mientras sus compañeros juegan, Cambiasso camina. El partido será lo que tarde el Viejo en dar 22 vueltas completas al patio de la cárcel. Ni un paso más.

Lo que no saben los presos es que los guardianes que los vigilan comienzan a hacer apuestas. Se juegan el sueldo entero a manos de uno u otro equipo. Y también el aguinaldo.

Van 20 vueltas de Cambiasso, que las anuncia a viva voz cuando las va completando. El partido va uno a uno y los agentes siguen jugando el dinero que no tienen.

Veintiuna vueltas.

El Negro Ponce de León levanta la cabeza y pone el pase exacto para que Julio Mogordoy saque un derechazo furibundo que se clava en el segundo palo y que le vuela también, limpita, la gorra a un guardiacárcel.

El Viejo Cambiasso grita su vuelta 22 pero el partido se terminaba igual. El clima se pone tenso y Mogordoy sabe que ese golazo le va a costar un castigo. El Servicio Penitenciario no le perdonará la humillación de uno de los suyos corriendo su gorra ante la carcajada de 18 subversivos.

Lo retiran de la fila, lo esposan y se lo llevan. Al rato, instalado en su calabozo, oye que le abren la celda y piensa que se viene una golpiza. Pero no.

Está perdonado, le dice el jefe de Guardia, usted no se imagina la plata que yo gané con ese derechazo. Y lo devuelve a su celda.

Traslado

En setiembre del '77, un grupo de presos políticos es trasladado desde la cárcel de Villa Devoto a la Unidad 9 de La Plata.

Son encapuchados, esposados en pareja y ferozmente golpeados desde que salen hasta que llegan. Pero algunos cobran más que otros.

A Héctor Vilche, "Flecha", que tiene sólo 18 años, le toca Juan Martín Guevara, el hermano del Che, como compañero de infortunio.

Ante cada retén los presos deben detenerse y decir su apellido. Guevara, responde Juan Martín cada vez que le preguntan. "¡Guevara, Guevara, el hermano del Che!", se excitan los guardianes y redoblan la golpiza. Flecha, esposado junto a él, también recibe la doble lluvia de garrotazos.

Pasan uno, dos, tres retenes, y en el cuarto Flecha, ya negro por los golpes, tiene una idea. Se acerca al oído de Juan Martín y le dice, bajito, le dice: "Hermano, nos faltan todavía como cinco retenes, de aquí en más, por favor, deciles que te llamás González".



Así estan las cosas País... por ahora.

El Problema con el Estado

Creo que...



El Estado ha sido casi desde siempre un problema con la que la humanidad ha tenido que lidiar. Aunque las comunidades primitivas no lidiaron con esta figura, el aparecimiento de la explotación  como forma de apropiación de la fuerza de trabajo de los seres humanos dio como origen las clases sociales, naciendo paralelamente el Estado.

Así la sociedad esclavista ve aparecer el Estado esclavista, la sociedad feudal ve nacer el Estado Feudalista y la sociedad capitalista ve aparecer el Estado Capitalista. Podemos también decir que en la caricatura de burocracia que apareció en  el llamado  Socialismo Real, intentó emerger un Estado Socialista, por lo menos teóricamente, otros dirán que nació pero que nunca se consolidó.
La particularidad de cada una de esas sociedades es que se erige sobre la explotación sistemática de una clase sobre la otra, esta ultima se le conoce como la clase oprimida, en la esclavista sobre los esclavos, en la feudalista sobre los campesinos y en la capitalista sobre los obreros –en toda su diversidad y con todos sus disfraces contemporáneos-.

Pero quién ha sido el garante de que esas sociedades perpetúen o mantengan esos lazos de explotación vivas y funcionales, pues es gracias a la fuerza del Estado, ha sido este el que ha garantizado a las clases dominantes en cada sociedad, mantener vigente  tales relaciones.

Pero en definitiva ¿Qué es el Estado?. Hegel planteaba que era el “grado de conciencia de un pueblo”, una visión idealista, que por cierto Marx criticó. Para Opennheimer es “la institución social impuesta por el grupo victorioso al derrotado”. Kant, con una visión de la sociedad del contrato, donde el derecho aparece como un instrumento del Estado,  plantea que es “una variedad de hombres bajo leyes jurídicas”. Lasalle sostenía que este era “la gran asociación de la clase pobre”. Weber decía que el Estado es la “coacción legítima y específica, la fuerza bruta legitimada”.

Con esa diversidad de visiones, muy poco se puede pensar en una concepción uniforme sobre el Estado, pero además diremos que, cada pensador lo define bajo su particular sistema de ideas –ideología- y bajo las condiciones y realidades del lugar donde le tocó vivir. Pero también, cada uno aclara el papel del Estado. Acudiremos a Marx para ver su planteamiento, el cual sostiene que el Estado no es el reino de la razón, sino de la fuerza, es el reino del interés parcial, no tiene como fin el bienestar de todos, sino de los que detentan el poder.

Pero si el Estado es un instrumento de las clases dominantes y garantiza la explotación, por qué pensar en un nuevo Estado, o pensar en rescatar la figura del Estado, como muchas veces se ha planteado. Pues es ese el principal problema en la relación de los seres humanos con esa figura o esa categoría política. Si hasta este momento los Estados han servido a las clases dominantes, podemos creer que el Estado también puede servir como un instrumento de emancipación del pueblo, de la gente, de las clases oprimidas y por qué no decirlo de la sociedad misma.

Hay visiones sobre que el Estado no es necesario para hacer avanzar a la sociedad hacia otro estadio, son visiones muy respetables, sin embargo, los ensayos prácticos hasta ahora realizados no dan cuenta de un avance sustancial en torno al alcance de una sociedad distinta con métodos donde el Estado no aparece como instrumento. Por su puesto que debemos pensar que esas visiones no deben ser desestimadas, pero por de pronto pensar en un Estado al servicio de la transformación de la sociedad parece ser el camino más alcanzable, por cierto, esos son los ensayos que estamos viendo principalmente en Sur América, aunque parece ser que estos han perdido fuerza, han surgido como las únicas posibilidades. Evaluando con mayor profundidad entonctraremos que esas sociedades ya alcanzaron cierto grado de avance.

¿Podemos desde el pueblo, desde la sociedad, desde la gente pensar en un nuevo Estado, o en el rescate de la figura del Estado?. Por su puesto que sí, pero visto como un instrumento, como una herramienta para hacer avanzar la historia. Sin embargo es una tarea ardua, de confrontaciones, de validaciones de la teoría vigente y de otras que hay que crear para ponerla en práctica, debemos como dice Hegel convertir el Estado en un grado de conciencia de la gente y convertirla en una fuerza, en una energía transformadora, emancipadora, debemos pues, de construir poder que sea capaz de emprender dicha empresa. Ese camino es ya inevitable en El Salvador.

De dónde nace la necesidad de un nuevo Estado
Hasta hace pocos años, muchos sectores de la población acudían a la figura del gobierno para pensar en una salida a la realidad ominosa que padecen las mayorías en el país, sin embargo, la llegada de un gobierno con la bandera de un partido político que nació de la extinta guerrilla, se ha encargado de validar la teoría que el mismo Lenin en variadas ocasiones resaltó: “El capital, una vez existe, domina la sociedad entera…ningún derecho electoral puede cambiar esa esencia…”.

Otros y otras siguen todavía pensando en que el “gobierno de sangre pura”, iniciara los cambios realmente transformadores, pero hay una porción -aún pequeña- de la sociedad que invierte energías en pensar en un camino mucho más complejo, pero que aborda el eterno problema del poder, de la correlación de fuerza y  de la canalización de  la energía del pueblo salvadoreño, para enfilarlas en la dirección correcta, en la lucha en contra de la clase que domina. ¿Hay otro camino?, pues parece ser que no. Sin la aspiración de detener la explotación, la marginación y la injusticia el pueblo no podrá avanzar.

El gobierno, es pues, el administrador del Estado. El Estado es la fuerza que le permitirá a un sector –el pueblo- democratizar la democracia. Actualmente al gobierno se accede a través de las elecciones,  pero el camino hacia un nuevo Estado pasa ineludiblemente por  hacer política, la política desde abajo, desde el pueblo, desde la gente con una clara apuesta por el poder.

Los problemas que padece el país ya no se pueden solucionar con la llegada de un nuevo gobierno, los problemas del país pasan necesariamente por construir un nuevo Estado, que ineludiblemente deberá tocar la  Economía, tratando al mercado como un simple instrumento, necesitará  abordar el tema de  la Soberanía Alimentaria, de la diversidad de  vulnerabilidades sociales que padece la población salvadoreña, de apostarle a la Ciencia y a la Tecnología como herramientas para mejorar las condiciones de vida de las mayorías y no como instrumentos de los mercados, nuevas relaciones políticas con los Estados, basadas en el respeto, en la soberanía y la autonomía. Al menos, esos aspectos que son sin duda sustanciales.

Para qué un nuevo Estado
Para transformar la sociedad y para profundizar la democracia. Construir una democracia donde las mayorías tengan la posibilidad de ser activos en la toma de decisiones para el país, para la comunidad, para la colonia, el barrio, tomando un protagonismo inusitado que nos  hará arquitectos y arquitectas de una nueva sociedad, esto implica por su puesto, crear un proyecto de nación, que es la tarea pendiente del país, pero también del istmo centroamericano.

Todo camino real de cambio y de transformación de la sociedad salvadoreña tiene que ver con el Estado y con el poder. Esas dos categorías políticas deberían de estar presentes en todo análisis serio en torno al rumbo del país.



Así estan las cosas País... por ahora.

"Ciegos" e irresponsables.

Creo que...

 Afinando los muchos análisis hechos acerca del conjunto de crisis que nos asolan, llegamos a algo que nos parece central y sobre lo que toca reflexionar seriamente. Las sociedades, la globalización, el proceso productivo, el sistema económico-financiero, los sueños predominantes y el objeto explícito del deseo de las grandes mayorías es consumir y consumir sin límites. Se ha creado una cultura del consumismo propalada por todos los medios. Hay que consumir el último modelo de celular, de zapatillas deportivas, de ordenador. El 66% del PIB norteamericano no viene de la producción sino del consumo generalizado. Las autoridades inglesas se sorprendieron al constatar que, entre quienes promovían los disturbios en varias ciudades, no solamente estaban los habituales extranjeros en conflicto entre sí, sino muchos universitarios, ingleses desempleados, profesores y hasta reclutas. Era gente enfurecida porque no tenía acceso al tan propalado consumo. No cuestionaban el paradigma de consumo sino las formas de exclusión del mismo.

En el Reino Unido, después de M. Thatcher, y en USA después de R. Reagan, así como en el mundo en general, va creciendo una gran desigualdad social. En aquel país, los ingresos de los más ricos se incrementaron en los últimos años 273 veces más que las de los pobres, según informa Carta Maior el 12/08/2011. Por eso, no es de extrañar la decepción de los frustrados ante un «software social» que les niega el acceso al consumo y ante los recortes en el presupuesto social, del orden del 70%, que los castiga duramente. El 70% de los centros recreativos para jóvenes fueron simplemente cerrados.

Lo alarmante es que ni el primer ministro David Cameron ni los miembros de la Cámara de los Comunes se tomaron el trabajo de preguntar el por qué de los saqueos en las distintas ciudades. Respondieron con el peor remedio: más violencia institucional. El conservador Cameron dijo con todas las letras: «vamos a detener a los sospechosos y publicaremos sus caras en los medios de comunicación sin importarnos las preocupaciones ficticias con respecto a los derechos humanos». He aquí una solución del despiadado capitalismo neo-liberal: si la orden que es desigual e injusta lo exige, se anula la democracia y se pasa por encima de los derechos humanos. Y esto sucede en el país donde nacieron las primeras declaraciones de los derechos de los ciudadanos.

Si miramos bien, estamos enredados en un círculo vicioso que puede destruirnos: necesitamos producir para permitir el tal consumo. Sin consumo las empresas van a la quiebra. Para producir, necesitan los recursos de la naturaleza. Estos son cada vez más escasos y ya hemos dilapidado un 30% más de lo que la tierra puede reponer. Si paramos de extraer, producir, vender y consumir no hay crecimiento económico. Sin crecimiento anual los países entran en recesión, generando altos índices de desempleo. Con el desempleo, irrumpen el caos social explosivo, depredaciones y todo tipo de conflictos. ¿Cómo salir de esta trampa que nos hemos preparado a nosotros mismos?

Lo contrario del consumo no es el no consumo, sino un nuevo «software social» en la feliz expresión del politólogo Luiz Gonzaga de Souza Lima. Es decir, urge un nuevo acuerdo entre un consumo solidario y frugal, accesible a todos, y los límites intraspasables de la naturaleza. ¿Cómo hacer? Existen varias sugerencias: el «modo sostenible de vida» de la Carta de la Tierra, el «vivir bien» de las culturas andinas, fundado en el equilibrio hombre/Tierra, la economía solidaria, la bio-socio-economía, el «capitalismo natural» (expresión desafortunada) que intenta integrar los ciclos biológicos en la vida económica y social, y otras.

Pero cuando los jefes de los Estados opulentos se reunen no hablan de estas cosas. Ahí se trata de salvar el sistema que está haciendo agua por todas partes. Saben que la naturaleza ya no puede pagar el alto precio que el modelo consumista cobra. Ya está a punto de poner en peligro la supervivencia de la vida y el futuro de las próximas generaciones. Estamos gobernados por ciegos e irresponsables, incapaces de darse cuenta de las consecuencias del sistema económico-político-cultural que defienden.

Es imperativo un nuevo rumbo global, si queremos garantizar nuestra vida y la de los demás seres vivos. La civilización científico-técnica que nos ha permitido niveles exagerados de consumo puede poner fin a si misma, destruir la vida y degradar la Tierra. Seguramente no es para esto para lo que hemos llegado a este punto en el proceso evolutivo. Urge tener valor, osadía para cambios radicales, si es que todavía nos tenemos un poco de amor a nosotros mismos.





Así estan las cosas País... por ahora.