De un mundo sólido con estructuras institucionales arraigadas, inesperadamente, hemos pasado a una situación insegura, frágil, transitoria, que hace difícil pronosticar como van a comportarse esas estructuras ante nuevas situaciones, muchas veces insospechadas, nuevas crisis, que son como continuos tsunamis. En consecuencia, no puedes como antes, pronosticar, prepararte, defenderte. Un ejemplo, ante la crisis crediticia no hay una opinión unánime de cómo reaccionar para arreglar la catástrofe, ni cuánto durará ni la extensión de los daños. Nos sentimos impotentes. La planificación del futuro desafía nuestros hábitos y costumbres; no sabemos si nuestros hábitos y costumbres aprendidos para superar las dificultades del camino seguirán valiendo. Estamos permanentemente en un encrucijada y no sabemos muy bien porque senda transitar.
Se percibe la ausencia de una entidad colectiva, una Sociedad, que pueda hacer frente a la situación con enormes dificultades que encaramos. La Sociedad que conocemos ha sido erosionada por dos lados: El poder de los estados-nación que encarnaban a la sociedad y detentaban el poder de establecer políticas, se ha diluido en un poder globalizado. No hay nada, ni vagamente, que recuerde a un estado nacional soberano. Ningún estado es capaz de resolver el problema porque el problema es global, el poder es global y las políticas son locales. El mejor primer ministro de un estado no tiene capacidad para hacer frente a las causas globales del problema. La Sociedad está desapareciendo en el poder del espacio global.
Por otra parte si hiciéramos un sondeo global, una gran mayoría estaría de acuerdo en que no hubiera guerras, frenar el calentamiento global y una mejor relación entre la humanidad y la naturaleza. Pero, ¿quién hace la tarea? Los estados son débiles para ello. Sin embargo se han impuesta otras fuerzas con poder global pero de efecto negativo: capital, finanzas, comercio, información, mafias, criminalidad, narcotráfico, tráfico de armas que han minado las instituciones colectivas de acción y que tratan con mucho desdén la soberanía local, odiando las limitaciones que les imponen. Mientras tanto no hemos construido un orden democrático (juzgados independientes, parlamentos, etc.) que puedan tomar acciones que las gentes desean para atacar las raíces de los problemas globales actuales.
Perspectivas
Soy pesimista sobre la posibilidad de encontrar atajos para construir algo global equivalente a las estructuras que conocemos y hemos tardado cientos de años en construir. Es mucho más rápido arruinar cosas que arreglarlas. Hay algunas instituciones temporales “ad hoc” pero no hay un camino claro para una acción consensuada y colectiva a nivel de las grandes reivindicaciones. Será una travesía larga. La pregunta es ¿Cuántos daños habrá que soportar hasta que entremos en acción? Soy optimista porque no es la primera vez que la humanidad se ha visto enfrentada a escalofriantes fenómenos y los ha superado. Pero hoy no tenemos una idea clara sobre la forma de reparación, acostumbrados a un estado-barco dónde hay una cierta homogeneidad con un pasado común y una misma suerte, llevará tiempo saltar a otro concepto dónde se restablezca el equilibrio entre política y poder.
El programa TV Gran Hermano
Basado en una competencia destinada a que gane uno y la exclusión de los demás, mediante una guerra a vida o muerte mediante coaliciones transitorias y traiciones muy rápidas, dónde el que pierde es por su propia culpa por no saber mentir o ser suficientemente espectacular. Parece lejos el llevar a la práctica la preocupación por uno y la preocupación por los otros. ¿Es un paradigma de lo que estamos viviendo?. Este programa confirma lo que la gente ya sospecha, el mensaje es que la exclusión es una ley natural, todo ser débil debe ser excluido, tiene que irse, el asunto es que no seas tú. La segunda lección es que la unión de fuerzas es temporal pero cuando quedan pocos se olvidan los equipos, la lealtad y la solidaridad. Los televidentes quedan atraídos porque representa su vida en el trabajo, despidos, despidos masivos en crisis. Esa amenaza genera miedo y si sobrevives al despido, curiosamente el miedo aumenta.Los medios de información
He dedicado todo un post a esto, pero digamos que son solo los mensajeros, muestran el mundo como una sucesión de momentos breves y datos comprimidos. Se pasa rápidamente de un tema a otro. Crean caras familiares que nos lo cuentan pero no muestran autoridades que nos lo expliquen.Ademas, hemos perdido la relación con el verdadero compromiso que requiere pensar a largo plazo. Antes había una relación, cierta lealtad entre trabajadores, empresarios y entorno, que buscaba la continuidad y la estabilidad porque las deslocalizaciones y mover capitales era difícil. Hoy el capital ya no depende de la actitud de los asalariados. Se calcula en USA que un trabajador cambiará de trabajo 11 veces antes de jubilarse. La gente joven crece en medio de esta situación. La gente joven esta entrenada para una vida llena de cambios, desean una vida interesante, eso es un “mundo líquido” que desemboca en la crisis del compromiso.
A grandes rasgos: No hay soluciones locales para problemas globales
Ponen parches. No veo intentos serios para resolver la crisis económica, lo que si veo es que de los 20 países del G-20, 17 han introducido medidas proteccionistas y no medidas conjuntas que ataquen las raíces del problema. ¿Porqué invertir en bancos billones para restablecer una terrible “normalidad” que causó el caos de esta crisis?. Hay que ir más allá, necesitamos una especie de revolución cultural. Hay que salirse de la tarjetas de crédito y del “Disfrute ahora y pague después” así como “no espere si desea algo”. Antes cuando deseabas algo trabajabas duro, ahorrabas y lo comprabas; vivías dentro de tus posibilidades. Ahora las tarjetas de crédito “crean posibilidades” que te transforman en un deudor permanente. Los bancos han logrado con éxito transformar a la mayoría de de la humanidad en prestatarios (deudores) y no quieren que les devolvamos el dinero, prefieren que sigamos endeudados pagando nuevos intereses. Volver a la situación anterior a la crisis nos avecina a la catástrofe.
Así estan las cosas País... por ahora.

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